Archivo mensual marzo 2026

PorRaul

De Pacífica a Guerrera Espartana. Parte 3: Los Sitios de Zaragoza

La Keyter Pacífica en su tercer campamento

“La mina acababa de hacer estallar un gran edificio en Zaragoza. Los franceses se asentaban entre los escombros. Un español deambulaba por lo alto de un muro donde la muerte lo había respetado. —Queremos ayudarlo. —No quiero nada de ti. Y se precipitó.”

Esta escena, traducida, aparece en una de las innumerables imágenes que me envía José Luis Cintora desde su colección particular. Los franceses escribieron, un español. Pero no. Concretamente, un zaragozano. Le ofrecían una escalera para bajar. Y prefirió lanzarse al vacío.

Para entender la escena conviene recordar un dato incómodo: tras los Sitios de Zaragoza (1808–1809) sobrevivieron apenas 12.000–15.000 personas de una población inicial de 80.000–90.000. La ciudad quedó prácticamente destruida.

Los ocho apellidos maños

Otro buen amigo —buceador militar y montañero— sostiene una teoría peculiar: en España ya quedan pocos valientes. Muchos opinan que, desde los Reyes Católicos, los valientes han ido cayendo poco a poco en guerras, expediciones y aventuras varias. Y que ahora quedan pocos. Muy pocos. Y zaragozanos aún menos.

Por eso insiste en que los ocho apellidos maños no son solo una broma genética. Son casi un certificado de supervivencia. Una forma estadística de sugerir que quizá todavía quede algo de la sangre y del espíritu de aquellos 12.000 supervivientes que salieron vivos de la matanza francesa.

AquaMare-1024x535 De Pacífica a Guerrera Espartana. Parte 3: Los Sitios de Zaragoza

La Keyter Pacífica 3.0. La Guerrera Híbrida.

Siguiendo nuestra política de pasos discretos, en esta ocasión diseñamos para las viviendas Passivhaus de Grupo Lobe una central térmica compacta y sin precedentes en el mercado. Una bomba de calor híbrida, de tres ciclos frigoríficos, capaz de producir simultáneamente ACS, frío y calor. Todo en un solo conjunto.

El instalador solo tiene que conectar cinco tubos y una manguera eléctrica. Y listo. Eso es todo. Montaje en una mañana.

Para poner esto en contexto, antes,  montar esta instalación suponía uno o dos meses de obra por escalera. Ahora se hace en unas horas. Comprenderás que este tipo de cosas genera cierta animadversión. Nos consta que algunos fabricantes e instaladores tienen una foto nuestra en la pared donde cada mañana lanzan dardos. Otros prefieren directamente muñecos de vudú.

A los fabricantes de splits, suelo radiante, radiadores, recuperadores o equipos de ACS se suman ahora fontaneros y otros gremios que ven amenazada su facturación o posición dominante. Pero la realidad tiene una mala costumbre: siempre termina apareciendo.

Y aquí entra un pequeño problema demográfico. El elefante en la habitación que rara vez se menciona: Los fontaneros de obra tradicionales ya se pueden contar con los dedos de una mano. Todos superan los cincuenta años. En apenas unos pocos años, estarán jubilados.

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Industrialización (la de verdad, la que nosotros entendemos)

Ese trabajo artesano tiende a desaparecer. No por romanticismo. Por pura economía. Y por falta de mano de obra especializada. Aquí entra lo que nosotros entendemos por industrialización, que no es exactamente lo mismo que una construcción industrializada. O construir fuera de la obra duplicando operaciones.

La mayoría de constructoras y despachos que nos contactan para que les diseñemos, creen que industrializar consiste en fabricar cosas fuera de la obra. Es decir, como montar un armario de IKEA en un taller… y después pagar un transporte para llevarlo ya montado hasta tu casa.

Más caro. Más complejo. Mas lento y con más camiones. Nosotros entendemos industrializar de otra forma. Pero eso lo contaremos en otra entrega. Y seguramente nos ganaremos nuevos enemigos.

Passivtermia-1024x535 De Pacífica a Guerrera Espartana. Parte 3: Los Sitios de Zaragoza

Blas de Lezo, el río Garona, Google Maps y nuestra Guerrera Espartana

Decía Blas de Lezo, otro español bastante poco convencional: “Un español de bien debe orinar mirando hacia Inglaterra.” Mi amigo —el de los ocho apellidos maños— tiene su propia versión. Cada vez que sube a la Maladeta, en el Valle de Arán, confiesa sentir cierto placer al orinar en el río Garona. Un río curioso: nace en nuestros Pirineos y acaba desembocando en el Atlántico francés.

Las aguas toman caminos extraños. Las máquinas también. Cuando Google empezó a analizar imágenes satelitales para sus mapas descubrió algo curioso: las vacas suelen orientarse hacia el norte cuando pastan o realizan ciertas necesidades fisiológicas. Más tarde se comprobó que otros animales presentan comportamientos similares.

De disponer de esas mismas imágenes satelitales, seguramente veríamos a Blas de Lezo y a algunos españoles de bien miccionando hacia Inglaterra. A este buzo militar y a otros zaragozanos de ocho apellidos maños orientando ostentosamente su homenaje hacia Francia. Y a esta tercera evolución de la Keyter Pacífica, ya en versión Espartana, siempre la encontrarán enfrentada a su pasado.

A su alrededor siguen resonando ruidos de splits, equipos de ACS inútiles, calderas caras y contaminantes y terrazas llenas de chatarra térmica. Mientras tanto, desde sus terrazas limpias y sin artefactos caros e innecesarios, estas guerreras espartanas siguen trabajando. Sin ruido. Enfrentadas y plantando cara al pasado. Sin épica. Pero con resultados.

Y como escribió Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales: “Y entre todas las lenguas muertas, siempre habrá una lengua viva para decir…que Zaragoza no se rinde.” Ni en 1809. Ni tampoco ahora.

PorRaul

De Pacífica a Guerrera Esparta. Parte 2: La Ofrenda

Sire, para eso Dios no es necesario. Inglaterra vs Francia.

Así respondió Laplace a Napoleón. El autor de «Mecánica Celeste», venía a decirle algo incómodo para un emperador aficionado a los astrólogos: para explicar el posicionamiento de los planetas en el sistema solar no hace falta invocar a Dios.

Napoleón, que consultaba adivinos antes de alguna campaña, no quedó del todo convencido. En Inglaterra, Newton había publicado sus, «Principia», sobre la gravitación universal—, y sostenía que el universo, aunque fuese un reloj extraordinario, necesitaba de vez en cuando un mantenimiento divino para reajustar el sistema.

Para esta segunda evolución —de las cinco previstas— que convierte a estas Keyter Pacíficas en Guerreras Espartanas, da la impresión de que alguien no estaba del todo tranquilo con nuestra ingeniería.

Y la foto les delata: ahí tienes la ofrenda de las Keyter, expuestas al influjo irradiante y purificador del Pilar y La Seo. Como si con estos dos avales divinos quedase garantizado su funcionamiento

Alemania-VS-Suiza-1024x535 De Pacífica a Guerrera Esparta. Parte 2: La Ofrenda

Suiza vs Alemania (y Zaragoza mirando)

En nuestro camino de Pacíficas a Espartanas, para las viviendas Passivhaus de Grupo Lobe,  el campo de batalla de esta fase es la hidrónica. Nada de magia: una aguja de equilibrado hidráulico bien dimensionada, un cálculo serio de mecánica de fluidos y dos bombas trabajando donde deben trabajar.

Una atiende el circuito frigorífico. La otra, las viviendas. Sin cruzarse. Sin pelearse. Sin canibalizarse caudal como generales con ego.

Y sí: también aquí hay debate centroeuropeo. Ahora alemanes vs Suizos vs Italianos: https://acortar.link/BVVqT2

Seguramente tanta gollería, tanto PDF reluciente y tanta curva dibujada con tipografía suiza impresiona a CEOs, CTOs y a algún ingeniero. Es normal: cuando algo viene envuelto en alemán o en suizo, parece que funciona mejor, aunque no lo entiendas del todo.

Pero por decantación genética —o por simple memoria histórica— el español en general y los zaragozanos en particular,  resultamos  refractarios ante cualquier intimidación. Especialmente si hablamos de agua.

Mientras en muchas ciudades europeas todavía estaban reforzando empalizadas, drenando corrales y discutiendo cómo no embarrarse hasta las rodillas, por aquí, y al menos un milenio antes, ya gestionábamos caudales, pendientes y evacuaciones con una naturalidad casi aburrida. Teníamos puerto fluvial, termas, SPA, red hidráulica, alcantarillado y sí, también letrinas. Ingeniería práctica, no mística de catálogo.

Quizá por eso —y porque la presión nos estimula más que intimida— insistimos a Keyter con un esquema hidrónico distinto al de la imagen superior: más simple, más limpio y más eficaz. No es cuestión de banderas ni de pasaportes técnicos. Es cuestión de entender la mecánica de fluidos.

Cuando corriges elementos superfluos, eliminas caros, contaminantes e innecesarios anticongelantes y además, desestimas sindioses técnicos importados y sin adaptación alguna al contexto, el sistema se vuelve más simple. Y cuando es más simple, es más robusto. 

Napoleón, la suerte y las bombas mal equilibradas.

Dicen que Napoleón preguntaba antes de nombrar a un general: ¿Tiene suerte?. La superstición y la suerte, para el Corso, era una herramienta más. Esta segunda evolución de nuestra hidrónica no se apoya en la suerte. La Fe nos inspira, pero la física te obliga. 

Y si Einstein nos recordaba que «Dios no juega a los dados». La hidrónica diseñada para estas Keyter no necesita invocarse a la Virgen del Pilar. Que está a otras cosas, más importantes y menos mundanas.

Aquí hay responsabilidad, oficio e ingeniería. Y la ingeniería no necesita horóscopos. Ni dejarse impresionar por el cargo de quien publica un esquema algo pintón. Necesita criterio, cálculo, menos postureo en redes y más entrenamiento y trabajo. 

¿Suerte?, como afirmaba Tiger Woods: “Cuanto más trabajo y entreno, más suerte tengo.”

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