¿He calculado bien? ¿Funcionará? ¿Cuánto puede costarme fallar? Si te haces estas preguntas la noche antes de entregar un proyecto, esta página es para ti.
Soy Raúl, ingeniero y arquitecto. Llevo cuatro décadas diseñando, ejecutando y corrigiendo instalaciones energéticas. He visto fallar proyectos que parecían perfectos sobre el papel. Y he visto lo que cuesta arreglarlos cuando ya están en obra.
Por eso ofrecemos a constructoras, promotoras e instaladoras lo que casi ninguna puede permitirse: un ingeniero senior y su equipo al lado. Sin contratarlos. Y no venimos solos: detrás de cada respuesta está el equipo de iener y el soporte técnico de euroener, la ingeniería italiana desde la que trabajamos en toda Europa.
Si ya tienes una oficina técnica que te responde rápido, con criterio y sin comisiones de por medio, enhorabuena de verdad: no nos necesitas. Te lo decimos nosotros, que salimos perdiendo. Si decides a solas, sigue leyendo.
10 plazas a precio de fundador. Si el primer mes no te compensa, te devolvemos el dinero.

Los romanos tenían un método mejor que el nuestro.
Cuando terminaban un puente hacían la prueba de carga. Subían encima todo lo que encontraban: carros, sacos, piedras, gente. Cuanto más peso, mejor. Y debajo ponían al ingeniero. Con su familia.
De ahí viene la palabra Pontífice, que al principio nombraba a los constructores de puentes. Si las consecuencias de tus decisiones te alcanzan, decides con más cuidado.
Esa figura ya no existe. Su hueco lo ocupan el marketing y las campañas de venta. Quien te prescribe la máquina se juega una comisión. Tú te juegas la obra, el presupuesto y tu nombre delante del cliente. Él no se está jugando el pellejo.
Y a ti te queda ese momento que conoce todo el que firma proyectos.
La noche antes de entregar. El presupuesto está cerrado, el cliente espera, y en tu cabeza dan vueltas las mismas preguntas de siempre: ¿está bien el cálculo? ¿Funcionará? ¿Y si me preguntan por qué elegí este sistema y no otro?
Nadie te las va a responder. No tienes a quién preguntar.
Contratar a un ingeniero senior son 55.000 € al año más cargas. Y eso si lo encuentras. Súmale de uno a cinco años hasta que conozca tu forma de trabajar. Llamar a una ingeniería externa cada vez que tienes una duda es lento, caro y te deja igual de solo el resto del mes.
Así que haces lo que hace todo el mundo: improvisar. Y sí, improvisar da para mucho. Hasta el día que no da. Ese día no lo eliges tú.
El error caro no avisa y no aparece en el papel. Aparece en obra. Cuando la enfriadora se queda corta. Cuando la sala de máquinas no cabe. Cuando el cliente ve el fallo antes que tú. Y entonces ya no se corrige: se paga.
Decidir a solas es gratis. Hasta que deja de serlo.
Cómo trabajamos (y por qué no somos para todos)
Funcionamos como un taller artesano. Producción limitada. Clientes elegidos. Sin franquicias ni planes de expansión. Queremos hacer bien lo que hacemos. Nada más.
No aceptamos comisiones de nadie. Ni de fabricantes, ni de instaladores. Nos las han ofrecido muchas veces. Siempre hemos dicho que no. Aceptar dinero de un tercero por recomendarte algo que quizá no necesitas nos parece una canallada.
No aceptamos todos los proyectos. Si no encajamos, te lo decimos desde el primer email. Sin dramas ni explicaciones largas.
Nos guía la satisfacción del cliente, no la factura. El dinero es consecuencia del trabajo bien hecho. Si nos equivocamos, damos la cara.
Dejamos huella en los edificios y amigos para toda la vida. Preferimos eso a crecer.

Comencé como aprendiz con 14 años. De los últimos en España antes de que eso dejase de existir. Hoy te denunciarían en servicios sociales.
Encadené trabajos precarios hasta que a los 24 emigré. Pasé casi dos décadas fuera: submarinista profesional para pagarme los estudios de Ingeniería y Arquitectura en la Universidad de Moscú.
Volví a España en 2007 y me colegié. Con las ideas muy claras sobre qué falla en este sector. Y sobre por qué nadie lo dice en voz alta.
He pasado por todos los escalafones: aprendiz, ayudante, oficial, encargado, jefe de obra o director. He visto este sector desde el inframundo y desde el ático. La vista es muy diferente según el piso.
Cuatro décadas después, no vengo a explicarte nada. Vengo a señalar lo que nadie quiere que veas.
Hablo en primera persona porque doy la cara. Pero cuando me preguntas algo, no te contesta un hombre con una calculadora: te contesta una ingeniería entera, con el equipo de iener y el soporte técnico de euroener detrás. Cuarenta años de obra respondiendo a tu duda.

Grupo Lobe tenía el mismo problema que casi todas las constructoras grandes: cada promoción llevaba un sistema distinto, proveedores distintos, costes impredecibles y demasiadas servidumbres absurdas.
Nos pidieron que mejorásemos sus instalaciones. Diseñamos la Passivtermia: un sistema sin precedentes que unifica ventilación, calefacción, refrigeración y ACS en un solo sistema centralizado. Lo que antes eran cuatro partidas, cuatro proveedores y cuatro problemas, ahora es uno.
Liberamos las terrazas de máquinas ruidosas y demás chatarra térmica. Centralizamos todo en cubierta y filtramos el aire con calidad hospitalaria. No es teoría. Es obra. Y quien recibe la newsletter ve este tipo de casos, con cifras, contexto y decisiones detrás. Nuestra Passivtermia sitúa a Grupo Lobe a años luz respecto a cualquier competidor.
Grupo Lobe es nuestro proyecto más reciente. Pero no el único.
Hemos sido el criterio técnico detrás de decisiones que no podían fallar, en sectores que no tienen nada que ver entre sí. El denominador común no es el sector. Es el patrón: alguien tenía que tomar una decisión técnica cara, y no quería tomarla a solas.
Papeleras, residuos, residencial, terciario. El problema siempre es el mismo. La solución, nunca. Porque no hay dos clientes iguales. No hay dos edificios iguales. Y cualquiera que te venda una solución estándar, te está vendiendo la suya, no la tuya.
Durante 90 días, somos tu oficina técnica externa para tus proyectos y tus obras.
Abrimos un programa piloto para 10 empresas. Solo 10. No por marketing: las sesiones son conmigo, con el equipo de iener y el soporte técnico de euroener detrás de cada análisis. Para dar atención de verdad, diez es el límite honesto.
Se entra a 90 días, con pago mensual y precio de fundador: 1.500 € al mes. Cuando el programa se consolide, el precio subirá a 2.000 €. Los que estén dentro conservan su tarifa. Para siempre.
Es para ti si firmas o entregas proyectos y obras HVAC y quieres que alguien con oficio los mire antes que tu cliente. Si eres una constructora, promotora o instaladora sin ingeniero senior en plantilla, y sabes lo que cuesta tener uno. Si prefieres pagar por criterio independiente antes que recibir «asesoramiento gratis» de quien te quiere vender equipos.
No es para ti si ya tienes una ingeniería que te responde rápido, con criterio y sin comisiones de por medio (enhorabuena: no nos necesitas). O si buscas a alguien que firme sin mirar: eso no lo hacemos. Nunca lo hemos hecho.
¿Prefieres empezar por algo concreto? También puedes contratarnos como segunda opinión: revisamos un proyecto o una obra antes de que se firme, y te decimos lo que vemos. Si pagas millones en instalaciones HVAC, esta segunda opinión es calderilla.
«1.500 € al mes es dinero.» Lo es. Hagamos cuentas, que es a lo que nos dedicamos. Un ingeniero senior en plantilla son 55.000 € al año más cargas, si lo encuentras. Esto son 18.000 € al año, empezando mañana, sin proceso de selección y con garantía de devolución. Pero la comparación honesta no es con un sueldo. Es con un solo error caro. Redimensionar una enfriadora ya comprada. Rehacer una sala de máquinas que no cabe. Perder al cliente que vio el fallo antes que tú. Cualquiera de los tres cuesta más que años enteros de este servicio.
No vendemos horas. Vendemos que duermas la noche antes de entregar.
Servicio de respaldo técnico: 10 plazas a precio de fundador.
Ya hay empresas dentro. Cuando se llenen las 10, se cierra. Y cuando el precio suba a 2.000 €, quien esté dentro conserva su tarifa. Para siempre.
Consultas concretas sobre cálculo, diseño, eficiencia, costes y alternativas. Tú traes los proyectos, nosotros traemos 42 años de obra. El objetivo: presentar mejores proyectos, reducir errores y dejar de improvisar cada decisión técnica.
Te respondo yo. Si encajamos, te digo el siguiente paso. Si no, te lo digo en el primer correo, sin dramas ni explicaciones largas.
¿Todavía no es tu momento de hablar de tu proyecto? Cada martes escribo a instaladoras y constructoras: un caso real, un error caro y cómo se evita. Ingeniería y números, sin catálogos ni humo. Empieza por aquí:
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